BILL MOLLISON, Maestro de Permacultura


Para quienes hemos intentado una agricultura orgánica y amigable con la tierra, la figura de Bill Mollison ha de ser siempre entrañable. Murió en septiembre pasado a los 88 años dejando seis hijos y miles de discípulos en el mundo entero.

Su libro más famoso, Permaculture: A Designers’ Manual se publicó en 1988 y para el 2009 llevaba publicados 165,000 ejemplares. Quien escribe estas líneas conoció el libro hace más de 20 años y desde entonces ha sido una fuente de inspiración.

Mollison llegó a decir que la permacultura no aludía solo a la agricultura permanente sino a la cultura permanente sin más. El asunto no es solo agrícola sino que tiene que ver con el habitar humano de la tierra. “Para quienes experimentamos el fermento de los años 60 parecía no haber dirección positiva hacia adelante… todo era militarismo, la bomba, la explotación descarnada de la tierra, la arrogancia de quienes poludían y la insensibilidad general a las necesidades humanas y ecológicas”.

Nace la permacultura como un intento de reintegrar al hombre con la naturaleza. “Es la integración armoniosa del paisaje y las gentes, proveyendo comida, energía, albergue y otras necesidades materiales y no materiales de una manera sustentable”.

El asunto no era nuevo. Ya Masanobu Fukuoka y  Sir. Albert Howard habían señalado en el siglo XX a la necesidad de una agricultura orgánica que cuidara el suelo como lo es: “la gallina de los huevos de oro”. En el fondo era rescatar una visión de la agricultura como un arte sagrado. Y aún más atrás las viejas agriculturas del Asia y de América señalaron a una relación más rica entre el hombre y la tierra. El vínculo de las cosas entre sí y con el hombre fue evidente en las antiguas tradiciones agrícolas; tampoco se rompió ahí el vínculo entre lo espiritual y lo material.

Nos sorprende a quienes, queramos o no, somos hombres modernos, que el manual de Bill Mollison comience con consideraciones éticas y filosóficas. Pero no podría ser de otra manera. “El gran cambio que tenemos que hacer va del consumo a la producción”. “La única ética que obedecemos es el cuidado de la tierra, el cuidado de la gente…”. Pero “la permacultura es anti-política”. “Sólo estamos en verdad seguros cuando miramos desde la ventana de nuestra cocina y vemos alimentos creciendo…”

Para quienes creemos en una agricultura ecológica, Bill Mollison será siempre un maestro.

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